Del Escritorio del Párroco 04/05/2015

Apr 8, 2015


Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo,

¡Cristo ha verdaderamente resucitado! La vida es un regalo de Dios. Nuestra misión es colaborar con el Dios que es amor y vida. El gozo pascual nos invita apreciar la vida tal como se nos da. La vida es la oportunidad de hacer florecer a nuestros hermanos. Eso es la lección que nos enseña la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús.

“Lo mataron colgándolo de la cruz, pero Dios lo resucitó al tercer día.” Esta exclamación de Pedro y con el de los apóstoles indica una nueva comprensión de aquel que conquisto la muerte, muriendo y resucitando. Por ese testimonio de Pedro y los apóstoles, también nosotros podemos experimentar a Jesús quien regala vida nueva a aquellos abiertos al misterio. El que vive para siempre nos da una vida eterna desde hoy y para siempre. Esta vida nos inunda de paz y de un sentido nuevo de la vida.

“Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna.” Este mundo está enfermo: tribulaciones, pecado, soledad, agonía, drogas y sida, guerras y terrorismo y crisis económicas pero nosotros sabemos que donde está el Señor de la vida, la vida florece. Damos gracias porque su bondad y su misericordia son eternas. La muerte es la puerta a la novedad de vida. Solamente la gracia nos hace entender esta realidad. La sabiduría es un don del cielo. Cuando no entendemos y desesperamos volvamos a Él, su Luz nos regala la paz y un nuevo sentido de vivir.

Permitamos que la resurrección de Cristo ilumine con su poder nuestros corazones evaporando todos nuestros miedos. No más miedo por nuestro futuro como comunidad de Fe.La Parroquia va bien, las transformaciones son siempre dolorosas pero buenas. Tus compañeros feligreses son un grupo fantástico, hombres y mujeres de fe que confían en la bondad y misericordia del Señor. Si hemos resucitado con El, debemos ser como el grano de trigo, que sufriendo muerte, se transforma y alimenta a muchos haciéndoles florecer.

El Señor vive y está listo para llenar nuestros corazones con su amor y misericordia. Este domingo de Pascua resucitemos con El a una vida nueva. ¡Demos gracias a Dios!


Bendiciones,
Padre Roberto