Del escritorio del Parroco 5/7/17

May 9, 2017

Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo,

El texto del Evangelio para este tercer domingo de Pascua nos presenta con dos

imágenes muy relacionadas la una con la otra: la imagen del pastor y la puerta.

Pero como los oyentes inmediatos no entendían, Jesús les explico separadamente

cada imagen.

Desde el versículo 7 al 10 Jesús se presenta el mismo como puerta. Las puertas en

la antigüedad no era un simple lugar que se pasa, se atraviesa y se abandona.

Para los antiguos la puerta era símbolo de intimidad. Las puertas de las ciudades

eran también punto de reunión, de comercio, de vida y de fiesta. Cruzar una

puerta significaba que habías llegado al destino. En la antigüedad las puertas

eran lugares importantes. Cuando Jesús dice que el es la puerta nos indica que el

es el lugar de la salvación, la luz, y la vida en abundancia.

La puerta es como el abrazo de un buen amigo que comunica la riqueza de su

cuidado y preocupación. En él nos encontramos a Dios, nuestro salvador. Por eso

es que Jesús concluye su narrativa diciendo: “Yo he venido para que tengan vida

y la tengan en abundancia.”

Muchas veces nosotros buscamos un lugar acogedor, un punto de comodidad y

plenitud. Un espacio que podamos llamar casa, pero ese lugar o amigo nunca lo

encontraremos. Siempre estamos inquietos y nunca podemos llenar nuestros

deseos a plenitud porque ese lugar de brazos abiertos es Jesús únicamente. Jesús

a quien podemos encontrar en todo lugar porque podemos sentir su presencia en

toda la tierra incluso en medio de trabajo intenso, las tribulaciones y fatigas

diarias. El Señor Jesús es el buen pastor que nos guía hacia verdes praderas y a

las puertas de su Reino. Sumérgete en El y todo será fácil y abundante.

Mi oración para esta semana: “Señor Jesús, quiero atravesar las puertas de tu

rebaño y estar contigo como tu amigo y mentor. Quiero ser feliz in tu casa, lugar

de vida y felicidad, de encuentro y de fiesta; quiero estar contigo y beber la fuente

de la vida para que pueda tener la vida en abundancia que tú me ofreces. Amen.”

Bendiciones,

Padre Roberto