Del escritorio del parroco 5 de febrero, 2017

Feb 7, 2017

Mis queridos hermanas y hermanos en Cristo,

Luego de las Beatitudes San Mateo presenta el reto de ser luz y sal de la tierra a los discípulos de Jesús. Ser luz y sal de la tierra significa ser testigos del amor de Dios, es decir se nos presenta una manera de vivir alternativa a la de la mundanidad. Con esta enseñanza las beatitudes comienzan a tomar carne.

Al invitar Jesús a sus discípulos a ser luz para el mundo y a no perder la sazón, nos está invitando a ofrecer al mundo nuestra fe. Jesús nos pide interesarnos por nuestra comunidad y por el escenario global. No podemos ser indiferentes ante este mundo que necesita nuestro testimonio, nuestros talentos que fueron dados para mejorar al mundo.

“Ustedes son la luz del mundo.” La llamada de Jesús es a ser luz para todos. La luz siempre ilumina a todos, buenos y malos. Una luz se enciente para que todos la vean. Así como la luz no puede ser escondida, también nuestras buenas obras. Nuestra vida cristiana no puede ser reducida a un pequeño grupo apartado del mundo. La exhortación es a no avergonzarnos de nuestra fe.

Los que viven inmersos en el pecado, la injusticia, la corrupción y el odio prefieren que los creyentes no los cuestionen con su estilo de vida y por eso prefieren un cristianismo encerrado en las sacristías y templos; que no se les moleste. Un cristianismo no envuelto en las grandes preguntas sociales, éticas y morales de nuestros días. Una manera de negar la libertad religiosa es relegar a la fe a la sacristía para que el poco de levadura no fermente la masa de pan. (Gal 5, 9)

Finalmente, este testimonio al mundo no es para alcanzar poder. No es para ganar contra nuestros enemigos y anotar puntos. No es para hacernos más. El objetivo del testimonio cristiano es dar gloria al Padre que permite que su gracia y su luz nos trasforme e ilumine al mundo entero.

Mi oración esta semana: Señor, no permitas que pierda el sabor del Evangelio. No permitas que se extinga en mi tu Luz. Tú has salvado e iluminado mi vida. Hoy te pido que tu amor me impulse para que pueda comunicar a todos tu amor y tu luz. Amen.

Bendiciones,

Padre Roberto