Del Escritorio del Párroco 6/13/2014

Jul 13, 2014

Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo,

     Llegue a la parroquia el miércoles 10 de julio 2013, exactamente hace un año. Le doy gracias a Dios y a ustedes que han sido tan buenos conmigo a pesar de mis limitaciones que son muchas. ¡Las lecturas de este domingo nos hablan de fructificar! Dios nos da a cada uno una tarea, nos invita a ser tierra fértil y nos garantiza la cosecha.

     Dios nos da tareas: La primera lectura tomada del profeta Isaías nos habla de la lluvia y la nieve que mojan la tierra y la hacen germinar y dar fruto, de la misma manera la Palabra de Dios no volverá a el vacía. La Palabra de Dios es capaz de transformar nuestras vidas. El profeta nos dice que entre lo que Dios provee (lluvia y nieve) y lo que la tierra produce (granos y pan) esta nuestra tarea de sembrar y cuidad lo que Dios nos ha confiado: la tierra y la familia. Debemos cuidar con cariño la semilla que Dios ha plantado en el corazón para que “los pájaros” que nos rodean no se lleven la semilla y crezca en nosotros la desolación y la destrucción. Tenemos también que remover “las piedras” que no permiten raíces profundas en la bondad de Dios. Otra encomienda es la de remover la maleza que nos roban de nutrientes necesarios para crecer y madurar. Vivir la Palabra de Dios tiene sus dificultades, pero él nos ayuda y nos fortalece siempre para que juntos y unidos Él edifiquemos el Reino de los Cielos porque tal como lo canta el Salmo 64: “Tú cuidas de la tierra, la riegas y la enriqueces sin medida.”

     Ser terreno bueno: Jesús es el sembrador que tira la semilla de su Palabra en el corazón humano con generosidad. Los frutos no dependen solamente de la calidad de la semilla sino de las circunstancias diversas del suelo. Jesús nos dice que la semilla puede ser consumida por el malvado. El diablo nos trae a la mente confusión de la palabra y rechazo de la Cruz de Cristo. Las plantas sin raíces profundas son las personas que han aceptado superficialmente su Palabra y no tienen compromiso y perseverancia. La Planta que se ahoga es aquel que se preocupa demasiado por los afanes de la vida y sucumbe a las atracciones del poder, la comodidad y la soberbia. Cada cristiano es el campo donde la Palabra se ha derramado con generosidad. ¿Eres tierra buena? ¿Estas removiendo los obstáculos para la abundante cosecha?

     Jesús garantiza el éxito: El Señor tiene asegurada la cosecha abundante incluso cuando este mundo parece estéril y vacío: los jóvenes, la sociedad, la falta de vocaciones, el pecado y las fallas humanas en todos lados incluso en la Iglesia parecen desanimarnos pero la Palabra producirá su fruto a su tiempo. No debemos nunca perder el ánimo y la esperanza debemos confiar en Dios siempre.

     Llegue a la parroquia hace un año. Al nombrarme párroco me dijeron que esta era una comunidad de fe maravillosa. Un año después doy ese testimonio como verdadero. En este año que ha pasado hemos hecho grandes cosas con la ayuda divina. Hemos limpiado los predios de la parroquia, parado las goteras que estaban dañando las paredes y el techo del templo. Además hemos instalado un equipo de sonido nuevo y un aire acondicionado nuevo en la casa de los jóvenes y reparado el aire acondicionado del Salón Albert al que estamos por instalarle nuevo piso de cerámica. Nuevas alfombras y particiones en la Oficina de Educación Religiosa. Gracias al alquiler de la escuela hemos reducido nuestra deuda en el banco en 138,000 dólares hasta mayo 2014. Pronto iniciaremos el reemplazo de las luces en el templo y la escuela (LED) para reducir nuestro consumo de energía. Un nuevo equipo litúrgico para las misas en Ingles ha sido contratado con la esperanza de una mayor participación en la liturgia. Yo entiendo que a muchos no les gustan los cambios pero el futuro lo demanda.

     Necesitamos hacer mucho más: No hay consejo pastoral desde hace unos tres años. Nuestro ofertorio no es suficiente para cubrir las operaciones y obligaciones financieras de la parroquia. La rectoría necesita atención urgente, la reparación de los marcos exteriores del techo y las ventanas. La rectoría además necesita piso o alfombra nueva y pintura. La parroquia necesita de su compromiso económico. Estén seguros que en medio de mis limitaciones solamente hare lo que es bueno para la parroquia, que estoy dispuesto a tomar las decisiones necesarias para el bien de toda la comunidad y que no pasare la bola al siguiente párroco. Únanse a mi oración y deseo de revitalizar la vida espiritual de la parroquia y poder así mantener lo que se ha construido con amor.

Bendiciones,

P. Roberto

Párroco